Para los antiguos griegos Noto o Austros era el dios del viento del sur. Estaba asociado con el desecador viento caliente de la salida de Sirio tras el solsticio de verano y se creía que traía las tormentas del final del verano y del otoño, por lo que era temido como destructor de las cosechas, la personificación del siroco, o enchirocarse, cuando lo absurdo domina la mente.
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